Esta historia se
remonta tras la Guerra de Sucesión Castellana en el año 1474, ya reinaba Isabel
de castilla, yo, Amelia un ángel, enviada para proteger a mi leal amante
Gonzalo que desde mi trágica muerte no había conseguido ser feliz, una vez más Recordamos
juntos desde los cielos el curioso encuentro que tuvimos.
Aun recuerdo el alma dormida, posada sobre el lado derecho de la cama en que
el siempre solía
Dormir, incluso
recuerdo aun, el tacto que tenían aquellas sabanas de seda, verde turquesa,
suave como el viento en primavera, en aquella cama celestial de la muerte, reposaba
mi amado, su piel era pálida, ya derrotada por la lucha
contra la vida, cabellos rojizos como el
ardiente fuego, que consumían las esperanzas ya acabadas, su cuerpo era digno
de admirar, un conjunto de valor, bondad, ternura y sensualidad, su vigoroso
cuerpo te hacían volar a un mundo donde solo existía felicidad, descansaba mi
fiel compañero en el viaje del amor eterno,
Recuerdo que el
quería estar junto a mí, me agarraba
fuerte cuando me llegó la hora, sollozaba fuerte, al viento porque, porque dios
mío, porque te la llevas a ella llévame a mi le prometí amor eterno y tú me has arrebatado la promesa,
lagrimas de dolor resbalaban por su rostro lleno de tristeza y desconsuelo, aun
me acuerdo como me venía a la memoria,
¿cómo olvidar al hombre que me ha amado siempre?
Siempre lo tenía presente,
cada minuto de mi vida había estado observándolo desde los cielos, en cada gota de lluvia me colaba para
descender hasta él y volver a sentirlo
cerca, me quedaba a su lado mientras dormía, el susurraba mi nombre
Amelia, Amelia…. En sus sueños más
profundos, el me necesitaba, sentía una
angustia aguda porque le faltaba, porque ya no estaba a su lado, el no habia
sido feliz desde que yo me fui, por eso
me convertí en ángel, para llevármelo a la celeste gloria, me acuerdo como se
alegro al verme con aquellas alas blancas como la nieve, y tan radiante como el
primer día de abril que nos conocimos en aquella verde pradera.
-Amelia, mi amada Amelia, te he estado esperando todos
estos años
Me decía con voz cansada
- - Mi
Querido Gonzalo , he estado a tu
lado todos estos años te he arropado por la noches con mi mayor dulzura y te he
amparado vida mía, para que nada malo te pasara, soy tu ángel de la guarda, he
venido a llevarte con migo para que descanses en paz,
Le dije con mi mayor suavidad

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