Buscar este blog

miércoles, 21 de marzo de 2012

Dulce Ángel


 Esta historia se remonta tras la Guerra de Sucesión Castellana en el año 1474, ya reinaba Isabel de castilla, yo, Amelia un ángel, enviada para proteger a mi leal amante Gonzalo que desde mi trágica muerte no había conseguido ser feliz, una vez más   Recordamos juntos desde los cielos el curioso encuentro que tuvimos.
Aun recuerdo el alma dormida,  posada sobre el lado derecho de la cama en que el siempre solía
 Dormir, incluso recuerdo aun, el tacto que tenían aquellas sabanas de seda, verde turquesa, suave como el  viento en primavera,  en  aquella cama celestial de la muerte, reposaba mi  amado,  su piel era pálida, ya derrotada por la lucha contra la vida, cabellos  rojizos como el ardiente fuego, que consumían las esperanzas ya acabadas, su cuerpo era digno de admirar, un conjunto de valor, bondad, ternura y sensualidad, su vigoroso cuerpo te hacían volar a un mundo donde solo existía felicidad, descansaba mi fiel compañero en el viaje del amor eterno,
Recuerdo que  el quería estar  junto a mí, me agarraba fuerte cuando me llegó la hora, sollozaba fuerte, al viento porque, porque dios mío, porque te la llevas a ella llévame a mi le prometí  amor eterno y tú me has arrebatado la promesa, lagrimas de dolor resbalaban por su rostro lleno de tristeza y desconsuelo, aun  me acuerdo como me venía a la memoria, ¿cómo olvidar al hombre que me  ha amado siempre? Siempre lo tenía   presente,  cada minuto de mi vida había  estado observándolo desde los cielos,  en cada gota de lluvia me colaba para descender hasta él  y volver a sentirlo cerca, me quedaba a su lado mientras dormía, el susurraba mi nombre Amelia,  Amelia…. En sus sueños más profundos, el  me necesitaba, sentía una angustia aguda porque le faltaba, porque ya no estaba a su lado, el no habia sido feliz desde  que yo me fui, por eso me convertí en ángel, para llevármelo a la celeste gloria, me acuerdo como se alegro al verme con aquellas alas blancas como la nieve, y tan radiante como el primer día de abril que nos conocimos en aquella verde pradera.
 -Amelia,  mi amada Amelia, te he estado esperando todos estos años
Me decía con voz cansada
-       -   Mi  Querido  Gonzalo , he estado a tu lado todos estos años te he arropado por la noches con mi mayor dulzura y te he amparado vida mía, para que nada malo te pasara, soy tu ángel de la guarda, he venido a llevarte con migo para que descanses en paz,
Le dije con mi mayor suavidad
-      -    Llévame contigo dulce ángel , llévame contigo y nunca más vuelvas a dejarme

No hay comentarios:

Publicar un comentario